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Breve biografía del Cardenal Sancha
Residencia Virgen de los Dolores
Valmojado (Toledo)
Breve biografía del Cardenal Sancha
El amor y bondad de Dios llevaron a Ciriaco María Sancha por caminos de santidad, haciéndolo fecundo en el amor y servicio a sus hermanos, especialmente a los más pobres y necesitados. Exponemos brevemente una síntesis de su vida.
 
Ciriaco María Sancha y Hervás nació en Quintana del Pidio (Burgos) el 18 de junio de 1833, en una familia humilde y cristiana. Tenía 10 años cuando quedó huérfano de madre; desde pequeño acompañó a su padre en los duros trabajos del campo, con lo cual experimentó en carne propia el dolor humano. Muy joven ingresó en el seminario ayudado por el párroco de su pueblo; a los 24 años fue ordenado sacerdote.
 
Pocos años después viajó a Cuba como secretario del Arzobispo de Santiago, don Primo Calvo Lope. En su caminar por Santiago de Cuba encuentra muchos mendigos, ancianos desamparados, niños huérfanos y abandonados que vagaban por la ciudad sin que nadie los atendiera; movido por su ardiente caridad, buscando una solución estable a esta realidad de pobreza y abandono, fundó la Congregación de las "Hermanas de los Pobres Inválidos y Niños Pobres". En la actualidad somos las "Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha". Presentes en 10 países con 57 comunidades. Realizamos nuestra misión evangelizadora en escuelas, colegios, politécnicos, hogares de ancianos, apostolado parroquial, dispensarios médicos en sectores populares, escuelas laborales para la promoción de la mujer y servicios especiales a la Iglesia.
 
El padre Ciriaco Sancha, por su amor y fidelidad a la Iglesia estuvo 10 meses prisionero en las cárceles públicas de Cuba; allí se dedicó a evangelizar a los presos, hasta ser para ellos un verdadero amigo. Regresó a España en 1876 por haber sido nombrado Obispo auxiliar de Toledo con sede en Madrid. Luego fue nombrado Obispo residencial en Avila en 1882; trasladado a Madrid en 1886 tras el asesinato de su primer obispo, don Martínez Izquierdo. En 1892 fue nominado Arzobispo de Valencia donde fue creado Cardenal. En 1898, fue trasladado a Toledo, como Arzobispo Primado.
 
Siendo obispo de Avila, para dar oportunidad de realizar su vocación religiosa a jóvenes carentes de recursos económicos fundó en Tiñosillos, el 5 de octubre de 1884, la Primera Trapa Femenina de España, presentes hoy en Navarra, Cartagena y Pontevedra. Como obispo de Madrid ayudó en la fundación de varios institutos religiosos: Las Trinitarias, Religiosas de María Inmaculada, las Damas Catequistas, (actualmente Instituto Catequista Dolores Sopeña).
 
Ciríaco María Sancha organizó el primer Congreso Católico de España para estrechar los vínculos de unión entre los católicos, divididos por cuestiones políticas. Se le considera como padre del Movimiento Católico en España. Organizó en Valencia el Primer Congreso Eucarístico Nacional en 1893.
 
Dedicó atención preferente a la formación, al ministerio y sostenimiento de los sacerdotes; inició la construcción del primer seminario conciliar de Madrid, y elevó a Universidad Pontificia el seminario de Valencia. Preocupado por la condición de vida de los sacerdotes, fundó el Montepío del clero Valenciano, que aún existe con vitalidad para ayudar los sacerdotes ancianos y enfermos. Lo mismo hizo en Toledo.
 
Desplegó una intensa labor a favor de los obreros, en colaboración con el Padre Vicent, sacerdote jesuíta, fundó el Consejo Nacional de las Corporaciones Católico-Obreras y en 1894, organizó desde Valencia una peregrinación nacional de unos 18.000 obreros a Roma para agradecer al papa León XIII su solicitud por la Justicia Social.
 
Ciríaco Sancha se distinguió como hombre de Dios, apóstol incansable, de una fe inquebrantable, pastor ejemplar, humilde, sencillo, cercano, solidario; era sumamente comunicativo, trataba con todas las clases sociales sin distinción; desde los vendedores ambulantes y niños callejeros hasta las más altas personalidades. Para todos tenía consejos oportunos; palabras de aliento y de consuelo, se distinguió por la caridad. Su primer biógrafo, el Padre Herrera, después de mucho investigar sobre su vida, concluía expresando que, para hablar de Ciríaco Sancha hay que empezar por la caridad, seguir con la caridad y terminar con la caridad.
 
En la vida de Ciríaco Sancha la oración tenía un lugar muy especial; vivía en continua comunicación con Dios. Amaba la Eucaristía y solía pasar muchas horas ante Jesús Sacramentado. Confiaba plenamente en la Divina Providencia, en todo buscaba la gloria de Dios, tenía la certeza de su presencia y cercanía, siendo éste el secreto de su paz interior, de su profunda alegría y de su ánimo estable en cualquier circunstancia.
 
Tenía 76 años de edad cuando partió a la Casa del Padre el 25 de febrero de1909 a consecuencia de un heroico acto de caridad con los pobres. Sus restos reposan en la Catedral Primada. El cabildo catedralicio, por unanimidad, escribió en la lápida de su tumba esta inscripción: "Con celo de ardiente caridad se hizo todo para todos. Vivió pobre y pobrísimamente murió".
 
Como a Ciríaco Sancha, el Señor nos llama por nuestro nombre, para que como verdaderos cristianos seamos, con nuestra vida, reflejo y testimonio de su amor.